Cuando llegué, pensé que solamente era por un rato, sin embargo el tiempo pasó y terminaron siendo seis años. Le tomo un par de segundos a este presente para hacer un ejercicio de memoria que me eche una mano a hacer balance de lo vivido. La película comienza a rodar al ritmo de mis vaivenes por todas las incumbencias jurídicas de la nación, era la época del impávido paralegal que acumulaba tigueraje, sol y mediodías de ayuno, kilómetros de carretera, muchos momentos insólitos aunque eso sí, les aseguro que aprendí. Me gradué, y aquí permitieron quedarme para comenzar, todo párvulo, a gatear entre las salas de los tribunales. Apenas aprendí a caminar, cuando a mis sueños le nacieron las alas que aterrizaron aquel septiembre en la pista de Roissy donde me quedé dos años, no me retuvieron, y así como me permitieron ir, regresar también me dejaron. Hago, una pausa, un suspiro de agradecimiento brota desde los confines de mi ser, sigo. Volví con todo y con nada, con mucho, con poco, y se me acompañó en ese traumático proceso de aplatanamiento jurídico, a segregar lo real de lo ideal, a ponerme la toga de nuevo y comenzar a pelear, el rollo se termina junto con los días en este señero lugar. Y el balance es bueno, la satisfacción irrumpe, pero también la nostalgia porque desde ya comienzo a extrañar la energía de estas paredes, de este conjunto de seres que donde quiera que vaya, seguirán siendo parte de mí
viernes, 29 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
Homenaje
Don Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, todo lo que se ha escrito de usted desde ayer hasta estas horas resulta insuficiente para describir una vida de consagración que nos deleito con sus historias, pero sobre todo con su verso inmortal. Uruguayo de la cabeza hasta los pies, no conozco Montevideo, pero cuántas veces me llevó por sus rincones. Para recordarle nos bastará adentrarnos por toda su obra, para admirarlo no bastarán los días. Comparto a modo de homenaje mi canción favorita de uno de los suyos, Jorge Drexler, uno de los nuestros, tan oriental como usted, tan sudamericano como nosotros
Preguntas
La vida está llena de sorpresas
pero hoy ya nada nos sorprende
Tantas preguntas que buscan su luz
y las escondemos en la oscuridad de lo evidente
Buenas intenciones que no se venden
compramos al por mayor la mierda que nos sostiene
La ignorancia es una industria en desarrollo
La educación un lujo de algunos locos
Nada nos inquieta, nada nos mueve, todo va bien
Lo normal es que suceda una y otra vez
Por qué la lluvia no cae de abajo hacia arriba
por que en este país no hay luz pero hay un metro
Por qué nací de madrugada, desnudo y sin nada
por qué las casas del Ozama no son de otra manera
Es tan normal que comamos, más aun pasar hambre
el hombre sabe lo que hace pero al hacer nada sabe
Porque primero yo, luego yo y después pasa conmigo
Si pienso en ti y no en mí, en mi país soy un pendejo
Por qué es más importante pactar no reelección
que la pensión de mi vieja que pasa los sesenta
Sólo sentimos dolor cuando nos llega de visita
La experiencia del otro es de él no son mis cuentas
Por eso los boricuas cruzan la Mona en ferry, nosotros en yola
necesitamos visa hasta para ir a hacer pipi y hasta con cita
pero hoy ya nada nos sorprende
Tantas preguntas que buscan su luz
y las escondemos en la oscuridad de lo evidente
Buenas intenciones que no se venden
compramos al por mayor la mierda que nos sostiene
La ignorancia es una industria en desarrollo
La educación un lujo de algunos locos
Nada nos inquieta, nada nos mueve, todo va bien
Lo normal es que suceda una y otra vez
Por qué la lluvia no cae de abajo hacia arriba
por que en este país no hay luz pero hay un metro
Por qué nací de madrugada, desnudo y sin nada
por qué las casas del Ozama no son de otra manera
Es tan normal que comamos, más aun pasar hambre
el hombre sabe lo que hace pero al hacer nada sabe
Porque primero yo, luego yo y después pasa conmigo
Si pienso en ti y no en mí, en mi país soy un pendejo
Por qué es más importante pactar no reelección
que la pensión de mi vieja que pasa los sesenta
Sólo sentimos dolor cuando nos llega de visita
La experiencia del otro es de él no son mis cuentas
Por eso los boricuas cruzan la Mona en ferry, nosotros en yola
necesitamos visa hasta para ir a hacer pipi y hasta con cita
lunes, 11 de mayo de 2009
Toda una experiencia
Sentir que es un soplo la vida
que veinte años no es nada…
Gardel.
Gardel.
Quinto Centenario, diecisiete, Los Mina, Nueve, Charles, Invivienda, San Vicente, Pica Pollo, Villa Faro….chofer cuando cruce la Núñez, la Kennedy, la Leopoldo, la Churchill…...Todas esas son frases que hasta el día de hoy formaron parte de mi vocabulario peatonal por las enmarañadas calles de Santo Domingo, donde el haber andado a pies ha sido una verdadera experiencia de vida.
Desde aquella banderita en la que me subí teniendo apenas ocho años, ahí mismo en la Kennedy, que luego me dejó en los Pensionados para ir donde las abuelas, tuvieron que pasar casi veinte años, decenas de aguaceros, dos o tres asaltos, incontables kilómetros de acera, baños abrasadores de este sol caribeño que me hizo sudar hasta el alma.
Pero me detengo y al mirar atrás me doy cuenta que no todo ha sido malpasar, pues a mi carrito habré de montar anécdotas de todo tipo, pues montado en biónico tuve el privilegio de conocer la República Dominicana, encuera, sin censuras, además del agradecimiento infinito a todos quienes en algún momento me dieron un empujón.
De no haber sido por el biónico, nunca hubiese podido hablar con la mujer de Hondo Valle que vive en Villa Mella y le tocaba llevar a su niño de siete meses al “Angelita”, con el estudiante de Cambita que diario viajaba a la UASD a estudiar medicina, con el chofer de la barquita que a las diez de la noche iba en ruta al nueve de la Duarte, nunca hubiese escuchado al pueblo que creía en Balaguer, en Jacobo, en Peña, en el profesor, en Hipólito, en Danilo, en Leonel, en la Virgen, en Manny Ramírez en Dios.
Saco la calculadora para tratar de tener un estimado de cuántas veces tuve la fortuna, desde mi concepción, la dicha, la bendición de ser agraciado con una “bola”, ¿miles? Ustedes que me han acompañado siempre, seguro tendrán su aproximado. No hay días para tanto agradecimiento, pero creo que lo mejor que se puede hacer es ponerse a la orden, no olvidándose de todo lo que fue esta experiencia. Ahora bien, lo que si es seguro es que ya se acabaron las peleas de quien es que va a llevar a Pulve.
Desde aquella banderita en la que me subí teniendo apenas ocho años, ahí mismo en la Kennedy, que luego me dejó en los Pensionados para ir donde las abuelas, tuvieron que pasar casi veinte años, decenas de aguaceros, dos o tres asaltos, incontables kilómetros de acera, baños abrasadores de este sol caribeño que me hizo sudar hasta el alma.
Pero me detengo y al mirar atrás me doy cuenta que no todo ha sido malpasar, pues a mi carrito habré de montar anécdotas de todo tipo, pues montado en biónico tuve el privilegio de conocer la República Dominicana, encuera, sin censuras, además del agradecimiento infinito a todos quienes en algún momento me dieron un empujón.
De no haber sido por el biónico, nunca hubiese podido hablar con la mujer de Hondo Valle que vive en Villa Mella y le tocaba llevar a su niño de siete meses al “Angelita”, con el estudiante de Cambita que diario viajaba a la UASD a estudiar medicina, con el chofer de la barquita que a las diez de la noche iba en ruta al nueve de la Duarte, nunca hubiese escuchado al pueblo que creía en Balaguer, en Jacobo, en Peña, en el profesor, en Hipólito, en Danilo, en Leonel, en la Virgen, en Manny Ramírez en Dios.
Saco la calculadora para tratar de tener un estimado de cuántas veces tuve la fortuna, desde mi concepción, la dicha, la bendición de ser agraciado con una “bola”, ¿miles? Ustedes que me han acompañado siempre, seguro tendrán su aproximado. No hay días para tanto agradecimiento, pero creo que lo mejor que se puede hacer es ponerse a la orden, no olvidándose de todo lo que fue esta experiencia. Ahora bien, lo que si es seguro es que ya se acabaron las peleas de quien es que va a llevar a Pulve.
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