La migración es uno de los
tantos fenómenos de la humanidad que se encuentran por encima de la ley, ni la
mejor política garantiza su pleno control, mucho menos podrá erradicarla. El
servicio de guardacostas de Puerto Rico cuenta con radares de última generación
para detectar embarcaciones ilegales, muchas son capturadas, las que no la
historia nos la presenta en forma de desgracia y muerte. A pesar de eso los
viajes en yola continúan, como continúan los del Magreb a las costas de
Andalucía. El instinto de supervivencia
del ser humano es más fuerte que todos los sentimientos nacionalistas del mundo
juntos. A partir de ese sentimiento patriótico y nacionalista, muchas veces
alejado de todo análisis y método, en República Dominicana hemos querido encontrarle
solución a la migración haitiana. Por muchos años hemos creído que el remedio
pasa por mandarlos a todos de vuelta, recientemente como gran panacea
intentamos desnacionalizar. Sin dudas un
sin sentido no sólo desde el punto de vista jurídico también desde lo humano. Las
cosas deben iniciar a partir de un proceso de regularización eternamente
aplazado y sacarnos un poco de nuestro discurso palabras como invasión pacífica
y fusión. No hay que temer, si Halloween y
Thanksgiving no son una amenaza para la cultura que nos distingue como pueblo,
tampoco lo son el creole y el vudú.
lunes, 28 de octubre de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Sobre La Civilización del Espectáculo.
A finales de los ochenta el Perú
se encontraba en medio de una campaña presidencial de la que Mario Vargas Llosa
fue protagonista. A través de ese proceso fue que pude escuchar por primera vez
su nombre. No tenía idea que detrás de ese discurso político se encontraba uno
de los más grandes referentes de la narrativa de todos los tiempos. Lo descubrí
en los estantes de mi casa, dentro de los primeros años de mi adolescencia,
mientras buscaba otros horizontes más allá de los del Barco de Vapor. Recuerdo
como ahora el maltratado ejemplar de “La Tía Julia y El Escribidor“ que devoré
sin piedad y cuya buena sensación pese a lo ya pasado conservo en el algún
lugar de mi existencia. Hace poco terminé de leer su último libro, La
Civilización del Espectáculo, un ensayo con el rigor literario propio de un
Premio Nobel, con una crítica llena de controversia pero que desborda
lucidez. Una especie de llamado de
atención al tratamiento que la sociedad de hoy le da a la cultura, donde nos
muestra con sesgo de pesimismo como las banalidades le están arrancando al ser
humano su capacidad de pensar, hasta el punto de idiotizarlo y arrancarle su
sensibilidad. Por un lado es cierto, las
cosas que dice están pasando hoy día tal cual. Sin embargo aunque el retrato
que nos presenta no puede ser más fiel a la realidad, difiero en las conjeturas
que hace de cara a lo que se vendrá, porque a pesar de que muchas cosas se nos
están yendo a la mierda, albergo el pensamiento de que cosas nuevas y buenas le
esperan a la humanidad pese a tanta maraña y estupidez. El de la Civilización del Espectáculo es un
Vargas Llosa abuelito, que nos relata con rabieta su inconformidad a que un
joven de hoy no sepa disfrutar a Joyce ni tampoco pueda apreciar el encanto de
una pintura de Rembrandt.
lunes, 29 de abril de 2013
Nueva Orleáns
A comienzo de año vamos afinando
las metas que deseamos cumplir. Para un viajero, construir su lista de destinos
es una tarea de motivación constante y, dentro de esos nombres, salvo un caso
especial, difícilmente aparezca Nueva Orleáns. En mi caso ha sido así, en mi
lista puse a groso modo regresar al Perú, irme con mamá a Europa. Hasta que dos
amigos, de esos que la vida te hace llamarlos hermanos, se aparecieron en mi
oficina para decirme que en abril se iban para allá. No lo pensé dos veces, la
fecha, el coro y las historias que pudieran escribirse al lado de estos seres
entrañables me hicieron decirles de inmediato, anótenme que me voy con ustedes.
Y la ciudad no defraudó, fueron cuatro días espectaculares. Nueva Orleáns tiene
una energía impresionante, es la mezcla de muchas historias que se conjugan
para brindarnos un presente a ritmo de blues y de jazz, que cada noche se toca
y se siente en vivo en cada rincón.
Quedé fascinado como esta ciudad al sur del imperio, se resiste a los
embates de la transculturación estadounidense, a fuerza de una identidad
envidiable que pudimos disfrutar a través de su gente, encantadora; de su
cocina, deliciosa, donde los sabores criollos afroamericanos, latinos y los
mariscos, se entremezclan para hacernos delirar, todo, radicalmente opuesto al
dispárate deconstructivo de la gastronomía de la famosa comida basura. Besando
ambas riveras del Río Mississippi, la ciudad conserva el urbanismo
arquitectónico de los tiempos de la colonia, el Barrio Francés y Garden
District son un ejemplo de que esos legados victorianos de antaño pueden
cohabitar junto a los avasallantes rascacielos. Es un lugar donde se la pasa
muy bien, en el que si la vida me deja, volvería otra vez.
martes, 12 de marzo de 2013
Cuarteta de esas noches
Tengo los recuerdos puestos esta noche
Como la ropa que me quitabas a oscuras
Siento tus manos moviendo las aguas
Comiéndose las ganas sin reproche
viernes, 22 de febrero de 2013
Siempre intruso.
La noche
alcanza lugares prohibidos
Tierras
sobre donde una vez dormía
Pero la
distancia infinita se impone
Y entre
ella hay amenazantes espinas
Lejos
puedo verme en aquel tiempo
Que no
añoro, no extraño, no entiendo
El
placer lo conseguía todo, hasta el amor
Merodeando
percibo las voces de antaño
Haciéndome
pasar por imprudente
Desaparezco
entre las sombras, me ven
Y el
escuchar se vuelve adicción
Inoportuna
sean las horas, los momentos
Inoportuno
yo, nada ha cambiado
Salvo
este silencio que es parte de hoy.
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