lunes, 28 de octubre de 2013

De fusiones e invasiones pacíficas.


La migración es uno de los tantos fenómenos de la humanidad que se encuentran por encima de la ley, ni la mejor política garantiza su pleno control, mucho menos podrá erradicarla. El servicio de guardacostas de Puerto Rico cuenta con radares de última generación para detectar embarcaciones ilegales, muchas son capturadas, las que no la historia nos la presenta en forma de desgracia y muerte. A pesar de eso los viajes en yola continúan, como continúan los del Magreb a las costas de Andalucía.  El instinto de supervivencia del ser humano es más fuerte que todos los sentimientos nacionalistas del mundo juntos. A partir de ese sentimiento patriótico y nacionalista, muchas veces alejado de todo análisis y método, en República Dominicana hemos querido encontrarle solución a la migración haitiana. Por muchos años hemos creído que el remedio pasa por mandarlos a todos de vuelta, recientemente como gran panacea intentamos desnacionalizar.  Sin dudas un sin sentido no sólo desde el punto de vista jurídico también desde lo humano. Las cosas deben iniciar a partir de un proceso de regularización eternamente aplazado y sacarnos un poco de nuestro discurso palabras como invasión pacífica y fusión. No hay que temer, si Halloween y Thanksgiving no son una amenaza para la cultura que nos distingue como pueblo, tampoco lo son el creole y el vudú.