miércoles, 11 de mayo de 2011

Otras playas

Vivir en República Dominicana te dificulta el poder apreciar la belleza de playas diferentes a la de nuestro hermoso Caribe. Me tocó andar por ahí entre las arenas de unas cuantas que para ser sincero no me sacaron ni medio suspiro. A principios de mes llegué a Rio de Janeiro y no les voy a negar que lo hice con algo de excepticismo por todo lo que siempre se habló de su belleza. Me preguntaba qué encanto puede tener Ipanema, Copacabana, Botafogo, Leblon, tienen muchos, tantos que los caracteres no alcanzan para describirlas. Aquellas son las playas con mayor personalidad que jamás encontré, todas saben bien quienes son. Copacabana tiene bien claro su inmensidad, Ipanema sabe con toda certeza que sus garotas inspiracion a Tom Jobim y a Vinicius de Moraes, Botafogo cuando llegas te dice mira a tu izquierda al Pan de Azúcar y mira a tu derecha al Cristo Redentor, Leblon, donde inmerecidamente me alojaron, te deja saber que es la playa chick, la niña mimada del Morro Dos Hermanos. Todas encantadoras, limpias. patrimonio de una ciudad que las vive y está consciente de su valor. Terapia imperdible para quienes pasan inmersos horas y horas trabajando y al final de la tarde o en cualquier momento los ves correr, caminar, andar en bicicleta, solearse o tomar un chapuzón. Todo eso se refleja en la forma de ser del carioca, aparentan siempre estar felices, en Rio de Janeiro, creo que gracias a sus playas, a las otras playas, el stress casi no existe. Y entre mis paseos pensé que sería más viable y saludable prenteder ser en vez de Nueva York chiquito, algo así como un Rio chiquito.

martes, 3 de mayo de 2011

Santiago de Chile

Santiago de Chile es el reflejo de grandes contrastes que coexisten dentro de una urbe en constante movimiento, el cholo y el mapuche que te venden sus artesanías y el cuico trajeado que va a millón para poder cerrar algún negocio importante, pese a todo, los tres son chilenos. Comencé mi recorrido gracias a las recomendaciones que me hicieron desde Santo Domingo Laura Díaz y Matías Bosch, amigos a quienes el rumbo de la vida en algún momento los situó aquí. Caminando desde San Antonio y La Alameda en dirección oeste me en encontré frente a frente con La Moneda, la miré, cerré los ojos y de inmediato llegaron a mi mente esas imágenes que tanto hemos visto de aquel 11 de septiembre, tan atentado y tan terrorista como el de 2001. Continué bordeando todo el palacio, la plaza y justo ahí, se erige un estatua de Salvador Allende, uno de los hombres que la historia y los libros me han enseñado a admirar por todo lo que pudo hacer, pero sobre todo, por el legado que dejó, si el pueblo chileno, hoy día es un pueblo digno, es gracias a ese señor. Llegué al mercado central luego de haber dejado detrás el Paseo Ahumada, la Plaza de Armas con la catedral y el olor a pescado, ojo, no bajo, olor a pescado, me recordó a Paita, un pueblo de pescadores del norte de mi Perú, en una de las fondas del mercado, tal como me recomendó el amigo Bosch me comí un plato enorme, poco común en mí, de salmón y mariscos; el paso por este mundo es breve, no se sabe cuando se nos termina, por eso es bueno y válido conjugar el verbo disfrutar en el mayor presente posible, hoy. Caminé, caminé y caminé hasta llegar al cerro de Santa Lucía. No tenía idea de lo que era aquello, mas quedé impresionado. Es un morro desde donde el conquistador Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago, hoy es un espacio verde, de esparcimiento, entre fuentes, estatuas y monumentos desde donde se obtienen lindas panorámicas de la ciudad. El alcalde del Distrito Nacional debería tomar ese ejemplo, en lugar de andar poniendo pegotes de concreto transformados en gorilas, serpientes y tortugas donde se le antoje. En fin, es una ciudad que recomiendo conocer, es el centro neurálgico de un país que a pesar de la opresión económica en la que vive, lucha silente por no perder jamás su identidad.

domingo, 1 de mayo de 2011

Paso de Los Libertadores

La Cordillera de Los Andes es uno de los lugares más espectaculares del mundo. Me adentré en ella el martes al amanecer cómodamente sentado en mi asiento cama de la guagua en la que viajaba, con la frente pegada en el cristal mi mirada se perdía entre tanta inmensidad, montañas de cumbres nevadas, diversidad de colores, en ese momento recordé al General San Martín y a sus hombres quienes en aquel tiempo atravesaron todo, pero sin carreteras, sin autobús, con el frío matador de una altura que nos asfixia, cuánto mérito en aquellos hombres cuyos ideales fueron transformados en gestas en pro de nuestra libertad. En el medio de esa impresionante nada un gran letrero nos da la bienvenida a Chile, el autobús se detuvo en el complejo aduanero chileno llamado Paso de Los Libertadores, en honor a esos próceres, y luego de todos esos trámites ridículos, no creo en las fronteras, ni siquiera en la de la isla de Santo Domingo, sentí la sensación de estar en un lugar especial. Sin dudas, Chile es un lugar especial, de horribles y hermosas contradicciones. No se equivocó Eusebio Lillo Robles cuando escribió de su cielo azulado, de las puras brisas que lo cruzan, de las majestuosas montañas y de su campo de flores bordado. Nuestro rumbo siguió a Santiago, de la cual más adelante les voy a escribir.