La semana pasada estuve en Moca,
me fui a trabajar con la gente de la radio y desde allí transmitimos todos los
programas. Hacía ya casi un par de años que no iba a esa ciudad particular, de
gente especial que no deja de encantarme y sorprenderme. Me tocó quedarme en un
hotel incrustado en la misma falda sur de la Cordillera Septentrional, donde
por las mañanas la neblina se te pega a la cara, la temperatura, benévola, te acaricia todo el
cuerpo y el aire te limpia los lugares más recónditos de cada pulmón. Desde
esos balcones la vista logra alcanzar a Moca, al mirarla recordé momentos
sublimes y personas fuera de serie con quienes he tenido la suerte de cruzarme
en esta vida; todas nacidas sobre el limo de esa tierra grande y fértil. De los mocanos admiro su trabajo y el gran
nivel intelectual que tienen, son personas sin ningún tipo de complejos, con
ambición y una valentía capaz de alcanzar el infinito. A cualquier lugar que
van, llevan un pedazo de esa ciudad situada entre llanura y montaña para
destacarse y vencer, no conozco todavía un mocano que no sea un ganador. Los recordé a todos, sin excepción y a todos
les agradezco el ejemplo que siempre le han dado al resto de dominicanos.
lunes, 30 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
Por ellas
Qué
valiosas las mujeres de Quisqueya
Nos han
parido a todos uno a uno
Protagonistas
de toda nuestra historia
Forjadoras
de cada sueño que ve amanecer
Hoy la
falta de razón nos va cegando
El puño
lo cerramos en dirección a ellas
Las
estamos matando sin explicación
Desnudando
miserias, quedándonos vacíos
No hay
un puto celo que justifique una vida
Ni
impotencia que no pueda calmar el amor
No
somos dioses para tomar esas acciones
La
sangre de ella que corre es la tuya, es la mía
Arranquemos
el machismo de nuestros adentros
Abramos
los ojos para mirar hacia la igualdad
Que las
fuerzas del rencor se conviertan en caricias
Pues la
violencia nos despoja de toda dignidad
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