La noche
alcanza lugares prohibidos
Tierras
sobre donde una vez dormía
Pero la
distancia infinita se impone
Y entre
ella hay amenazantes espinas
Lejos
puedo verme en aquel tiempo
Que no
añoro, no extraño, no entiendo
El
placer lo conseguía todo, hasta el amor
Merodeando
percibo las voces de antaño
Haciéndome
pasar por imprudente
Desaparezco
entre las sombras, me ven
Y el
escuchar se vuelve adicción
Inoportuna
sean las horas, los momentos
Inoportuno
yo, nada ha cambiado
Salvo
este silencio que es parte de hoy.