miércoles, 8 de septiembre de 2010

Sakineh

Sakineh Ashtianí, es una mujer cuyo nombre en las últimas semanas ha dado la vuelta mundo; lamentablemente no por nada bueno. Guarda prisión en su país, Irán, desde el año dos mil seis donde fue condenada por adulterio. Las leyes persas tratan al adulterio como un crimen cuya sanción es la lapidación. Me resisto a concebir la existencia todavía de métodos medievales para la corrección de la conducta del ser humano; el tiempo y la historia se han encargado de mostrarnos que de eficaces no tienen absolutamente nada. Dentro de lo preocupante, una noticia algo esperanzadora, la ejecución que hasta hoy era inminente en las próximas horas, ha sido suspendida. Espero que el gobierno de Teherán le dé otro rumbo a este y todos los casos del género, porque de seguir así, las reivindicaciones que tanto le exige en otros foros a la Comunidad Internacional de seguro serán ignoradas.