miércoles, 22 de diciembre de 2010

Javier Bardem

El trabajo de este actor canario no deja de sorprenderme. En los últimos años el mundo del cine ha sido testigo de sus magníficas interpretaciones que le han llevado incluso hasta la conquista del galardón más preciado en este arte, El Oscar. Dotado de una versatilidad para encarnar personajes diversos de una manera magistral, su participación en Biutiful, me empuja a decir con todo atrevimiento que estamos frente al mejor actor de lo que va de siglo. En esta ocasión encarna a Uxbal, un catalán que se gana la vida en el inframundo de las mafias de trata de inmigrantes y quien posee una característica que abunda poco en este tipo de seres humanos, la sensibilidad. Y a partir de ahí, la cruda realidad hecha film con todos los problemas medulares del mundo de hoy: corrupción, tráfico de drogas, clientelismo, desprotección social, discriminación, abandono, falta de amor, falta de todo, abundancia de nada. Felizmente está el cine para despertarnos, para desgarrarnos, felizmente tenemos a Bardem para admirarle, para disfrutar.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La educación se queja

Tan poca importancia me dan

Porque no soy orgásmica

Por eso me tiran hacia atrás

Sin siquiera ponerme importancia

No me atienden no mi miman me olvidan

Para ellos no merezco apartamentos

Ni me compran carteras ni me hacen las tetas

Mendigo para poder mantenerme

Se pierden porque si muero mueren todos

No soy un privilegio soy un derecho

Obviado desde que la memoria existe

Y esa negligencia trae los mismos lodos

Que nos embarran la existencia desde siempre

Parece que no se dan cuenta que estoy enferma

Mientras menos me dan esta enfermedad crece

Y con ella aumenta la opresión son más los discriminados

La puerta de los sueños se hace más angosta

Imbéciles despierten que yo soy la buena

No les exijo noches de cama, tarjetas ni renta

Apenas el cuarto por ciento del dinero que manejan

Que ni siquiera es de ustedes aventajados de la plepla

Sino de un país que sólo conoce el camino de la ignorancia