La nueva camiseta de la selección brasileña de fútbol lleva estampada en una parte la frase “Nacido para jugar fútbol”, no existe un enunciado tan certero para definir la esencia del brasilero que ese. Con lagrimas en los ojos y luego de 17 de años de goles en todas partes del mundo uno de estos bienaventurados de la pelota decidió poner fin a su carrera como jugador profesional; les hablo de quien para mí es el mejor delantero de todos los tiempos, Ronaldo Luis Nazário de Lima. Carioca de nacimiento, deslumbró desde temprano en el Cruzeiro de Belo Horizonte donde ya a fuerza de potencia y definición dejó bien claro el camino avasallante que se iba a trazar en cada zancada en dirección al arco, sino pregúntenle a aquel invencible Velez de Carlos Bianchi a quien dejó boquiabierto con un gol en el mítico Mineirao en un partido por la Copa Libertadores. De ahí se lo llevaron los holandeses del PSV donde también cumplió de manera sobresaliente hasta que el Barcelona de Josep Lluis Núñez lo compró para que formara parte del Barcelona post Cruyff que se comenzaba a erigir al mando de Sir Bobby Robson. En la cabeza de todo futbolero, culé y no culé, se encuentra registrado el gol que le anotó al Compostela en San Lázaro, si no, no pierda tiempo, vaya a youtube a darle un poco de refresco a la memoria y disfrute. Del Barca al Inter, al Real Madrid, al Milan, al Flamengo y finalmente al Corinthians donde hoy nos dice adiós. Una carrera impecable también vestido de verde amárelo, donde lo ganó todo y en lo individual quedó como máximo goleador de los mundiales, marcando goles de todo tipo. Nadie como él con la capacidad de encare, gambeta y arco, oigan bien, nadie. Las lesiones trataron en diversas ocasiones de echarlo a un lado, pero siempre a fuerza de lucha se levantó y cada vez que lo hizo, volvió a lo grande con su mejor receta, el gol. Fenomeno, muito obrigado por todas as alegrias que você proporcionou a torcida do futebol mundial.
lunes, 14 de febrero de 2011
Amor no sólo hoy
Sentir el cielo en cada beso
Quedarse sin peso en cada suspiro
Porque me desinflo a la primer caricia
Parece infinito este tiempo que tengo
Cuando entre tus brazos y entre tus gemidos
Escondo mis miedos libero mis ansias
Sentir todo aquello en medio de nada
Con ese silencio que irrumpe las almas
Revienta la tierra y el mar se desfonda
Y aliviado sonrío al recibir este amor
Quedarse sin peso en cada suspiro
Porque me desinflo a la primer caricia
Parece infinito este tiempo que tengo
Cuando entre tus brazos y entre tus gemidos
Escondo mis miedos libero mis ansias
Sentir todo aquello en medio de nada
Con ese silencio que irrumpe las almas
Revienta la tierra y el mar se desfonda
Y aliviado sonrío al recibir este amor
miércoles, 2 de febrero de 2011
La Revolución Árabe
Desde occidente tendemos a ver al mundo árabe como algo extraño, espeluznante, muchas veces por ignorancia o, por el descrédito mediático con el que los Estados Unidos desde hace tiempo viene castigando a esta cultura. Sin embargo, lo que actualmente acontece en el Magreb es para poner mucha atención, el totalitarismo y la opresión cuando se establecen parecen eternos, pero como a la vida en cualquier parte del mundo le llega la muerte. Primero fue Túnez donde la inmolación de un joven vendedor de frutas en protesta por las desacertadas políticas económicas y los malos tratos de la policía, lanzó la gente a las calles para decir no va más. Revuelta popular que obligó al dictador Ben Alí a dejar el poder después de casi 25 años de gobierno. Esta reivindicación de la dignidad está sirviendo de ejemplo para que otros países de la misma región se miren al espejo y se digan también, YES WE CAN. Egipto, Yemen, Mauritania, Argelia tienen a las plazas de sus ciudades repletas de ciudadanos exigiendo cambios de regímenes con ínfulas de “vuelve y vuelve”, coartadores de las libertades ciudadanas y excesivamente corruptos. A los jóvenes que lo están dando todo en aquellos lugares les admiro por la lección que hoy mandan al resto de países de La Tierra, a los ciudadanos para que sepamos que es un derecho reaccionar y a los gobernantes para que tengan claro que la perpetuidad al mando no es un destino sino el principio de vergonzosos finales.
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