
miércoles, 28 de enero de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
Levantado del Suelo
Don José, siempre don José, con esa cruda sensibilidad con la que siempre nos presenta las intríngulis de nuestra existencia. Levantado del suelo, coincidencias de la vida, me acompañó a levantarme, no sé si literalmente del suelo, pero de lugares de los cuales no voy a perder el tiempo hablando. Porque estas líneas son para la obra, aunque haya comenzado hablando del autor, no sé si se puede hablar de una obra sin hacer referencia a quien la hizo.
Pero bueno, todo se desarrolla en el Alentejo, región del centro sur de Portugal, cuyo significado en dicha lengua quiere decir “Detrás del Tajo”, geografía si, y yo guapo. Allí, una familia llamada Maltiempo, porque nada bueno son los tiempos en los que se encuetra uno todo tirado muriendo en vida, le toca pasar por esos oscuros episidios que nunca desearíamos encontrarnos, pero que están ahí, la pobreza, la injusticia, el abuso, la humillación, el hambre, revoluciones y hasta la muerte misma. A pesar de todo, los Maltiempo no dejan de soñar, no dejan de amar, no dejan ver más allá a pesar de lo que están viviendo, porque “del suelo se levantan los hombres y las esperanzas”. Gracias don José porque a través de su genio me hizo despertar a mi perpetua realidad de soñador irreversible. Ahh, y además por ponerme a partir de este momento a hacer “El Viaje del Elefante”.
Pero bueno, todo se desarrolla en el Alentejo, región del centro sur de Portugal, cuyo significado en dicha lengua quiere decir “Detrás del Tajo”, geografía si, y yo guapo. Allí, una familia llamada Maltiempo, porque nada bueno son los tiempos en los que se encuetra uno todo tirado muriendo en vida, le toca pasar por esos oscuros episidios que nunca desearíamos encontrarnos, pero que están ahí, la pobreza, la injusticia, el abuso, la humillación, el hambre, revoluciones y hasta la muerte misma. A pesar de todo, los Maltiempo no dejan de soñar, no dejan de amar, no dejan ver más allá a pesar de lo que están viviendo, porque “del suelo se levantan los hombres y las esperanzas”. Gracias don José porque a través de su genio me hizo despertar a mi perpetua realidad de soñador irreversible. Ahh, y además por ponerme a partir de este momento a hacer “El Viaje del Elefante”.
viernes, 16 de enero de 2009
Escondido
El corazón, ¿dónde está?
Lo busco y no lo encuentro
Alzó mi voz a él mas no viene
Seguro andará escondido
No puede vivir sin amor
Lo busco y no lo encuentro
Alzó mi voz a él mas no viene
Seguro andará escondido
No puede vivir sin amor
jueves, 8 de enero de 2009
La Dolce Vita
Cierro los ojos, siento que el silencio entra por mis oídos y me va invadiendo todo el ser. Me habla, si, de la nada escucho voces, alientos, gritos, llantos, risas, autos, aviones, bocinas, oraciones, discursos, desde este encierro escucho al mundo, me siento en paz. No quiero moverme, desearía pasar en este, digamos, éxtasis todos los segundos que le restan a mi existencia, sin joder ni que nadie me joda. Mas humano y ermitaño no concuerdan y a la vida y a sus monstruos nos tenemos que enfrentar.
martes, 6 de enero de 2009
Por favor.
Sin comida pero con mucha hambre, no hay medicina para tanta herida, no existe causa que justifique una vida, ni la del niño, ni la del anciano, ni la de la mujer, ni la del hombre que busca donde no hay tan sólo para sobrevivir. Son todos seres humanos, que como usted y como yo no eligieron donde nacer, pero que por esas cosas de la vida están ahí, sufriendo por el muerto o por el herido, siendo el muerto o siendo el herido. Por favor, que ningún Dios patrocina esta vaina, ni el del cristiano, ni el del judío, ni el moro. En este estado de cosas, Hamás, Palestina o Israel, absolutamente nada importan. Basta,
domingo, 4 de enero de 2009
De Saramago
A pesar de que, por una razón o por otra, he vuelto a postear mis mamarrachos, estos tiempos han sido más de lectura y más lectura. Bueno, entre una y otra, les copio textualmente el último post de Saramago, pues algo de mí he encontrado en entre esas líneas.
"Balance
Enero 5, 2009 by José Saramago
¿Ha valido la pena? ¿Han valido la pena estos comentarios, estas opiniones, estas críticas? ¿El mundo está mejor que antes? Y yo ¿cómo estoy? ¿Es esto lo que esperaba? ¿Satisfecho con el trabajo? Responder “sí” a todas estas preguntas, o incluso sólo a alguna, sería la demostración clara de una ceguera mental sin disculpa. Y responder con un “no” sin excepciones ¿qué podría ser? ¿Exceso de modestia? ¿De resignación? ¿O tal vez la conciencia de que cualquier obra humana no es nada más que una pálida sombra de la obra antes soñada?. Se cuenta que Miguel Ángel, cuando terminó el Moisés que se encuentra en Roma, en la iglesia de San Pietro in Vincoli, dio con el martillo en la rodilla de la estatua y gritó: “Habla!” No será preciso decir que Moisés no habló. Moisés nunca habla. De igual manera lo que en este lugar se ha escrito a lo largo de los últimos meses no contiene más palabras ni son más elocuentes que las que pudieron ser escritas, precisamente esas a las que el autor quisiera pedirle, aunque fuera murmurando, “Hablen, por favor, díganme qué son, para qué han servido, si ha sido para algo”. Callan, no responden. ¿Qué hacer, entonces? Interrogar palabras es el destino de quien escribe. ¿Un artículo? ¿Una crónica? ¿Un libro? Habrá que hacerlo, pero ya sabemos que Moisés no responderá".
¿Ha valido la pena? ¿Han valido la pena estos comentarios, estas opiniones, estas críticas? ¿El mundo está mejor que antes? Y yo ¿cómo estoy? ¿Es esto lo que esperaba? ¿Satisfecho con el trabajo? Responder “sí” a todas estas preguntas, o incluso sólo a alguna, sería la demostración clara de una ceguera mental sin disculpa. Y responder con un “no” sin excepciones ¿qué podría ser? ¿Exceso de modestia? ¿De resignación? ¿O tal vez la conciencia de que cualquier obra humana no es nada más que una pálida sombra de la obra antes soñada?. Se cuenta que Miguel Ángel, cuando terminó el Moisés que se encuentra en Roma, en la iglesia de San Pietro in Vincoli, dio con el martillo en la rodilla de la estatua y gritó: “Habla!” No será preciso decir que Moisés no habló. Moisés nunca habla. De igual manera lo que en este lugar se ha escrito a lo largo de los últimos meses no contiene más palabras ni son más elocuentes que las que pudieron ser escritas, precisamente esas a las que el autor quisiera pedirle, aunque fuera murmurando, “Hablen, por favor, díganme qué son, para qué han servido, si ha sido para algo”. Callan, no responden. ¿Qué hacer, entonces? Interrogar palabras es el destino de quien escribe. ¿Un artículo? ¿Una crónica? ¿Un libro? Habrá que hacerlo, pero ya sabemos que Moisés no responderá".
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