miércoles, 1 de febrero de 2012

Edgar Allan Poe


Fascina leer los cuentos de Poe. Hace poco terminé “Los extraordinarios casos de monsieur Dupin”, una trilogía de relatos en los que el escritor americano da vida a un investigador privado quien se encarga de resolver casos, que por su complejidad, escapan de las manos de la policía de París. Criminología pura, mis amigos abogados, sobre todo los penalistas,  deben ejercitar el arte de conjeturar a través de su narrativa, pues si algo se le atribuye a Poe es haber convertido a la conjetura en un género literario.  Me causó la misma sensación que cuando leí el “Relato de Arthur Gordon Pym”, esa transmisión constante del horror que, apreciado a través de la ficción, se convierte en una especie de escuela donde nos preparamos para el día que nos toque vivirlo. “El misterio de Marie Rogêt”, de los tres, el que más me gustó, porque en él alcanza el mejor performance, conjugando ficción, disciplina narrativa e intriga; a propósito de éste dice Borges que viene a ser la perfección de la novela policial; en el sentido que no hay ninguna acción física, sino simplemente la exposición de un crimen, una discusión acerca de las circunstancias, y luego la solución. En fin, anímense a poner en marcha la imaginación a través de los cuentos y poemas de Poe, ocios de semejante calidad hace mucho que vamos necesitando.