martes, 29 de marzo de 2011

Soldados de Salamina

La Guerra Civil española es un hecho histórico que tras casi ochenta años de producida sigue siendo tema que suscita todo tipo de interés. Soldados de Salamina es el título de la novela con la que Javier Cercas recrea a través de una apasionante historia uno de los capítulos de un conflicto ideológico que se apoderó de las pasiones de los españoles derramando la suficiente sangre para que hoy todavía sus manchas permanezcan ahí, indelebles, a pesar del transcurrir del tiempo. La trama se desarrolla en torno a Sánchez Mazas, cabecilla del movimiento radical conocido como la Falange, quien se encuentra secuestrado luego de la victoria franquista por un grupo de soldados republicanos quienes tras su derrota pululan por la campaña catalana en dirección a la frontera francesa para salvar sus vidas. Poseedor de una prosa moderna, atrapante y con un manejo impecable de la ficción, Cercas, además del viaje por aquellos años, nos transmite lo difícil que es lograr que el oficio de escritor se convierta en profesión; punto de inflexión, para unos de tirar la toalla y decir no va más, para otros un soplo de aliento para seguir adelante soñando con la adjudicación de esa fascinante locura contemporánea.

martes, 1 de marzo de 2011

El Pepe

El discurso del pasado domingo a la mañana me dio motivos para escribir, pero para no ser reiterativo me abstuve. Sin embargo ahora lo haré para referirme a otro presidente, a otro gobierno y a otro país. Hace un tiempo expresé por este mismo medio la alegría que me producía ver a los uruguayos celebrando en La Rambla de Montevideo la victoria del Frente Amplio y de su candidato José “Pepe” Mujica, quien hoy precisamente celebra un año como primer mandatario de la República Oriental del Uruguay. Durante este período tuve la oportunidad de viajar a este país descrito en las canciones de Drexler, en la obra de Benedetti y Onetti y que hoy Diego Forlán en una publicidad televisiva nos invita a conocer. Pero bueno, El Pepe es un personaje singular, un luchador que ha sabido lidiar con esos obstáculos que se anteponen a los hombres que viven anhelando una nación posible. En una etapa sufrió persecución, encarcelamiento, tortura, pero siguió de frente porque la causa era justa y en algún momento la creía realizable. Ese momento ya llegó, porque el Uruguay vive hoy día el bienestar más vertical de su historia, con una tasa de desempleo que apenas alcanza el cinco por ciento, con un sistema sanitario accesible a todos, donde se invierte mucho más que el cuatro por ciento en educación, donde las exportaciones de su industria nacional van a la vanguardia entre los países de la región. Lo paradójico es que El Pepe no habla inglés ni francés, mucho menos tiene ese don de oratoria para marear a un pueblo por más de dos horas de alocución. El Pepe es llano, frontal, pero lo más importante, lleno de esa creatividad que debe tener todo político, no para utilizarla en beneficio personal, sino para servir tanto a quienes lo votaron como a quienes no lo hicieron. El Pepe, como dicen, es El Pepe.