lunes, 3 de diciembre de 2007

Humildemente humano.

Se atenta contra lo hermoso
Tu tierna voz de medianoche
Que a mi oído acaricia y me prepara
Para ser entregado a los sueños
Aquellos en los cuales apareciste tú

Se sucumbe a la impotencia al no tener
La paloma blanca que vuela en mis palabras
Que surca los cielos llevando paz
Poniendo fin al terrible sufrimiento
De ver como todo se derrumba noche a noche

Si eres el anunciado amor eterno
Si por ti espero y seguiré esperando
Si trabajo para entenderte y aceptarte,

*No me dejes perder lo que he ganado
Sigamos poniéndole a la noche sus estrellas
Con la luz de aquel agosto inolvidable

Francisco Lapouble

* Federico García Lorca (Soneto de una dulce queja)

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