Cierro los ojos, siento que el silencio entra por mis oídos y me va invadiendo todo el ser. Me habla, si, de la nada escucho voces, alientos, gritos, llantos, risas, autos, aviones, bocinas, oraciones, discursos, desde este encierro escucho al mundo, me siento en paz. No quiero moverme, desearía pasar en este, digamos, éxtasis todos los segundos que le restan a mi existencia, sin joder ni que nadie me joda. Mas humano y ermitaño no concuerdan y a la vida y a sus monstruos nos tenemos que enfrentar.
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