Me dicen, porque yo de verdad que no recuerdo, que una de las primeras palabras que aprendí a articular por allá por el génesis de mi existencia, fue Papapa. El abuelo, señor muy alto, ayer estuvo de cumpleaños, motivo para que hijos y nietos nos congregásemos a celebrar y a expresarle todo el amor que le tenemos, realmente para escucharnos, para vernos reír, porque siempre fue de poco hablar, poseedor de un particular carácter, pero eso sí, un ser humano muy justo. Otro año más disfrutándolo tal cual es, porque de no haber sido por él, en la vida no hubiese tenido el placer de llamar a alguien abuelo, ustedes saben bien a qué me refiero.
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