Cuando llegué, pensé que solamente era por un rato, sin embargo el tiempo pasó y terminaron siendo seis años. Le tomo un par de segundos a este presente para hacer un ejercicio de memoria que me eche una mano a hacer balance de lo vivido. La película comienza a rodar al ritmo de mis vaivenes por todas las incumbencias jurídicas de la nación, era la época del impávido paralegal que acumulaba tigueraje, sol y mediodías de ayuno, kilómetros de carretera, muchos momentos insólitos aunque eso sí, les aseguro que aprendí. Me gradué, y aquí permitieron quedarme para comenzar, todo párvulo, a gatear entre las salas de los tribunales. Apenas aprendí a caminar, cuando a mis sueños le nacieron las alas que aterrizaron aquel septiembre en la pista de Roissy donde me quedé dos años, no me retuvieron, y así como me permitieron ir, regresar también me dejaron. Hago, una pausa, un suspiro de agradecimiento brota desde los confines de mi ser, sigo. Volví con todo y con nada, con mucho, con poco, y se me acompañó en ese traumático proceso de aplatanamiento jurídico, a segregar lo real de lo ideal, a ponerme la toga de nuevo y comenzar a pelear, el rollo se termina junto con los días en este señero lugar. Y el balance es bueno, la satisfacción irrumpe, pero también la nostalgia porque desde ya comienzo a extrañar la energía de estas paredes, de este conjunto de seres que donde quiera que vaya, seguirán siendo parte de mí
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1 comentario:
wao, sin palabras , eres una hermosa persona , muy cariñoso, atento y buen compañero de labor, todavìa no creo,pero asi es la vida .... todo por la mejorìa , sin dejar atrás lo que por delante siempre llevas , .. el amor, cariño y respeto de los seres que te queremos !
nunca adios , .. hasta luego!
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