lunes, 11 de octubre de 2010

Esperanza

Lo del fin de semana en el Teatro Nacional fue emocionante. Desde el jueves las impresiones comenzaron a rodar por la ciudad, muchas vibraciones positivas persuadían a asistir. Rezagado, esperé como buen latino hasta la última noche, la sala estaba llena, la cosa pintaba bien. Esperanza, el musical, fue el trabajo de mucha gente joven y talentosa que diariamente lucha porque en República Dominicana asistir al teatro sea una alternativa posible. El reto era muy grande, musicalizar una parte del reportorio de canciones de nuestro Juan Luís Guerra, más guión, más libreto, más dirección de arte, más sudor, más esperanza. Dos horas conmovedoras ratificaron lo que todavía por la razón que fuera nos resistimos a aceptar, que capacidad de trabajo y talento tenemos, todo salió estupendo, lo que siempre nos ha faltado, espero que cada vez sea menos es el apoyo y la confianza efectiva de quienes pueden financiar este tipo de iniciativas. Mis felicitaciones a Isadora Bruno y a los amigos involucrados en esta empresa, Frank, Ana, Josué, Janina; les escribo con estas mismas manos que enrojecidas, anoche, no dejaban de aplaudir. Chapó.

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