domingo, 1 de mayo de 2011

Paso de Los Libertadores

La Cordillera de Los Andes es uno de los lugares más espectaculares del mundo. Me adentré en ella el martes al amanecer cómodamente sentado en mi asiento cama de la guagua en la que viajaba, con la frente pegada en el cristal mi mirada se perdía entre tanta inmensidad, montañas de cumbres nevadas, diversidad de colores, en ese momento recordé al General San Martín y a sus hombres quienes en aquel tiempo atravesaron todo, pero sin carreteras, sin autobús, con el frío matador de una altura que nos asfixia, cuánto mérito en aquellos hombres cuyos ideales fueron transformados en gestas en pro de nuestra libertad. En el medio de esa impresionante nada un gran letrero nos da la bienvenida a Chile, el autobús se detuvo en el complejo aduanero chileno llamado Paso de Los Libertadores, en honor a esos próceres, y luego de todos esos trámites ridículos, no creo en las fronteras, ni siquiera en la de la isla de Santo Domingo, sentí la sensación de estar en un lugar especial. Sin dudas, Chile es un lugar especial, de horribles y hermosas contradicciones. No se equivocó Eusebio Lillo Robles cuando escribió de su cielo azulado, de las puras brisas que lo cruzan, de las majestuosas montañas y de su campo de flores bordado. Nuestro rumbo siguió a Santiago, de la cual más adelante les voy a escribir.

No hay comentarios: