Fascina leer los cuentos de Poe.
Hace poco terminé “Los extraordinarios casos de monsieur Dupin”, una trilogía
de relatos en los que el escritor americano da vida a un investigador privado
quien se encarga de resolver casos, que por su complejidad, escapan de las
manos de la policía de París. Criminología pura, mis amigos abogados, sobre
todo los penalistas, deben ejercitar el
arte de conjeturar a través de su narrativa, pues si algo se le atribuye a Poe
es haber convertido a la conjetura en un género literario. Me causó la misma sensación que cuando leí el
“Relato de Arthur Gordon Pym”, esa transmisión constante del horror que,
apreciado a través de la ficción, se convierte en una especie de escuela donde
nos preparamos para el día que nos toque vivirlo. “El misterio de Marie Rogêt”,
de los tres, el que más me gustó, porque en él alcanza el mejor performance,
conjugando ficción, disciplina narrativa e intriga; a propósito de éste dice
Borges que viene a ser la perfección de la novela policial; en el sentido que
no hay ninguna acción física, sino simplemente la exposición de un crimen, una
discusión acerca de las circunstancias, y luego la solución. En fin, anímense a
poner en marcha la imaginación a través de los cuentos y poemas de Poe, ocios
de semejante calidad hace mucho que vamos necesitando.
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