La migración es uno de los
tantos fenómenos de la humanidad que se encuentran por encima de la ley, ni la
mejor política garantiza su pleno control, mucho menos podrá erradicarla. El
servicio de guardacostas de Puerto Rico cuenta con radares de última generación
para detectar embarcaciones ilegales, muchas son capturadas, las que no la
historia nos la presenta en forma de desgracia y muerte. A pesar de eso los
viajes en yola continúan, como continúan los del Magreb a las costas de
Andalucía. El instinto de supervivencia
del ser humano es más fuerte que todos los sentimientos nacionalistas del mundo
juntos. A partir de ese sentimiento patriótico y nacionalista, muchas veces
alejado de todo análisis y método, en República Dominicana hemos querido encontrarle
solución a la migración haitiana. Por muchos años hemos creído que el remedio
pasa por mandarlos a todos de vuelta, recientemente como gran panacea
intentamos desnacionalizar. Sin dudas un
sin sentido no sólo desde el punto de vista jurídico también desde lo humano. Las
cosas deben iniciar a partir de un proceso de regularización eternamente
aplazado y sacarnos un poco de nuestro discurso palabras como invasión pacífica
y fusión. No hay que temer, si Halloween y
Thanksgiving no son una amenaza para la cultura que nos distingue como pueblo,
tampoco lo son el creole y el vudú.
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