miércoles, 8 de julio de 2009

Watanabe Toru

Una de las metas que me propuse al comenzar este año fue conocer Tokyo. Lo que no sabía era de qué forma iba a ser. En principio pensé en el boleto de avión, la planificación económica, la separación de los días de vacaciones, en fin, toda esa parafernalia logística del viajero. Por recomendación de un amigo querido me compré “Tokyo Blues” de Murakami y sin darme cuenta el libro me adelantó el viaje y en este tiempo de seudocrisis me hizo ahorrar unos cuantos pesos. Watanabe Toru es el nombre que el autor le da al protagonista de su novela, joven pequeño burgués que se enfrenta a las contradicciones y contrariedades que todos sufrimos al darnos cuenta que ya no somos más adolescentes, se descubre en Tokyo y así a la cruda realidad de una vida adulta que si no le buscamos cierto, no todo, cierto, sentido, es perversa, indolente, vacía, intolerante, frustrante, triste, suicida. Sobre todo en una sociedad que te exige sin contrapartida, te reprime, te acelera y te lleva al extremo de inhabilitar la capacidad de conocernos, de saber quienes realmente somos, qué nos gusta, por qué vivimos. La vida es un muro movible con huellas que van, que vienen, donde cada día es un cuento, los años novelas, ciertos momentos poesías, con un ipod integrado de infinita capacidad donde guardamos esas canciones que una vez nos aprendimos y sólo al momento de partir dejaremos de cantar.

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