Honda vergüenza es la que siento
cuando esta vez veo que son los intelectuales
quienes a pesar de tantos años en el mando
van robando nuestras arcas a raudales
Con discursos en los podios de otras tierras
pregonando un bienestar de puro cuento
el de un pueblo que no tiene más caminos
y aquel nuevo ya no es más que un esperpento
Las estrellas del excelso oficialismo
aprendices del discurso del maestro
en la práctica no son más que personajes
de ficciones recreadas por su ingenio
La confianza se perdió en algún bolsillo
de cualquiera de esos nobles funcionarios
y por parte no la encuentran porque es triste
que en la noche no haya luz ni pa un bombillo
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