Cae Pinochet, perdón sale del poder, perdón deja de ser presidente, me excuso porque hasta su muerte nunca dejó de mandar y mantuvo su influencia en las decisiones en el seno del Congreso y hasta en la misma Moneda. Los diarios de todo el mundo venden la noticia de que vuelve un gobierno de derecha en Chile casi veinte años después. Ahora bien, qué tal si les digo que la derecha nunca se fue de Chile, que siguió gobernando, apostando por el desgaste de una Concertación que se olvidó impulsar nuevos liderazgos, cayendo derrotada con su último bastión en el poder con un ochenta y un por ciento de popularidad. No me da buena vibra el señor Piñera manejando a Chile como si fuera Colo Colo o LAN. Si antes se protestaba por la desacertada ubicación de los excedentes del cobre o por los altos costos para el acceso a la educación media y superior, no sé de verdad qué sucederá ahora. Estos cuatro años deben de servirles a los amigos de la Concertación para replantear nuevas estrategias para enrumbar a un Chile no sólo rico según indicadores económicos, sino también rico en ejemplo de implementación de políticas sociales, más abierto y menos conservador.
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