viernes, 22 de enero de 2010

Haití

Me tuve que estremecer para que abrieran los ojos
Sacar el más cruel de los pinceles y pintar de rojo
Mi realidad, esa que todo el mundo ignoraba

Me vine abajo entre los escombros que quedaban
De algo que nunca fue, de sueños de jacobinos negros
Que despertaron en pobreza extrema sin padrinos ni queridos

Escucha mundo hoy los lamentos de mis hijos
Que no son nuevos, a lo mejor más intensos mas nuevos no
Porque como siempre hay hambre y no encuentro dónde comer

Acá me tienen, sepultado entre los escombros de un centenario desdén
Que cayó vencido de una vez por todas ante mi tragedia
Y para no sentirse humillado, se levantó se puso en marcha y decidió ayudar

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