No sólo es el nombre del hijo asesino de la pareja más famosa de la humanidad después de Sobeida y Agosto, Adan y Eva, también es el título de la más reciente novela de Saramago. En esta ocasión don José nos invita a sentarnos delante del escenario para que contemplemos de una manera diferente las historias más famosas acontecidas en aquella época que el cristianismo conoce como “Viejo Pacto”. Utilizando a Caín como protagonista, el autor tiene la osadía, tal como hizo en “El Evangelio Según Jesucristo”, de desafiar los guiones contados por los elegidos del Señor a través de la inspiración divina y a su vez recontra difundidos por las miles de denominaciones que congregan a los salvados por la sangre del último cordero inmolado. Con una prosa revestida de sarcasmo y jocosidad el autor resucita las interrogantes de mayor relevancia del libro sagrado, que por una razón o por otra no tienen respuesta o más bien desde siempre nos han enseñado sencillamente a incorporar a nuestro credo por gracia y por fe. La mayoría de los habitantes del mundo occidental seguro que no tardarían ni un sólo instante en catalogar este libro como una blasfemia contemporánea, incluso hasta me imagino los gritos de la grey reclamando ante el alto clero la cabeza del nobel portugués, ¨que lo crucifiquen que lo crucifiquen¨. Sin embargo gracias a Dios Todopoderoso y Eterno vivimos en un mundo cada vez más plural, donde el libre albedrío se ejerce sin temor a latigazos ni coronas de espinas, lo que nos permite entonces disfrutar tranquilamente de la riqueza intelectual de artistas de la talla del creador de este nuevo Caín.
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