miércoles, 5 de enero de 2011

El Sobrino

Lo de esta mañana parado frente al cristal de la sala de los neonatos fue lo mejor que me ha pasado en la vida. Antes de ver por primera vez la pequeña anatomía de mi sobrino mi cabeza hizo un resumen acelerado de todo lo que he vivido junto a uno de los seres más especiales que conocí, mi hermana. Mi cuerpo, pese a aparentar estar allí atento a cualquier detalle, viajaba hacia los años de la infancia recordando esas tardes en las que literalmente nos matábamos como animales; o, cuando nos moríamos de la risa al darnos cuenta que una vez más interrumpimos la sagrada siesta de mamá, eso sí, sabiendo las horrendas consecuencias que siempre acarreaban aquellos reincidentes siesticidios; los momentos difíciles de la adolescencia, que si para algo me sirvieron fue para darme cuenta que por más diferentes que seamos o que pensemos, siempre seré un necesitado de su amor. Hasta que al fin lo vi y no supe qué lugar ocupar. Tenía un cúmulo de emociones contenidas que solamente las pude descargar cuando me abracé con mi vieja. Los dos llorando de alegría nos felicitamos sabiendo muy bien que lo hacíamos porque teníamos ahí el mejor regalo que hasta el momento se nos dio a nosotros los tres. Ahora toca disfrutarlo con todo el agradecimiento que pueda existir.

1 comentario:

Vra dijo...

Sencillamente HERMOSO!!!!!! Que Dios lo cubra de amor, sabiduria y felicidad!!!!!!!!