martes, 3 de mayo de 2011

Santiago de Chile

Santiago de Chile es el reflejo de grandes contrastes que coexisten dentro de una urbe en constante movimiento, el cholo y el mapuche que te venden sus artesanías y el cuico trajeado que va a millón para poder cerrar algún negocio importante, pese a todo, los tres son chilenos. Comencé mi recorrido gracias a las recomendaciones que me hicieron desde Santo Domingo Laura Díaz y Matías Bosch, amigos a quienes el rumbo de la vida en algún momento los situó aquí. Caminando desde San Antonio y La Alameda en dirección oeste me en encontré frente a frente con La Moneda, la miré, cerré los ojos y de inmediato llegaron a mi mente esas imágenes que tanto hemos visto de aquel 11 de septiembre, tan atentado y tan terrorista como el de 2001. Continué bordeando todo el palacio, la plaza y justo ahí, se erige un estatua de Salvador Allende, uno de los hombres que la historia y los libros me han enseñado a admirar por todo lo que pudo hacer, pero sobre todo, por el legado que dejó, si el pueblo chileno, hoy día es un pueblo digno, es gracias a ese señor. Llegué al mercado central luego de haber dejado detrás el Paseo Ahumada, la Plaza de Armas con la catedral y el olor a pescado, ojo, no bajo, olor a pescado, me recordó a Paita, un pueblo de pescadores del norte de mi Perú, en una de las fondas del mercado, tal como me recomendó el amigo Bosch me comí un plato enorme, poco común en mí, de salmón y mariscos; el paso por este mundo es breve, no se sabe cuando se nos termina, por eso es bueno y válido conjugar el verbo disfrutar en el mayor presente posible, hoy. Caminé, caminé y caminé hasta llegar al cerro de Santa Lucía. No tenía idea de lo que era aquello, mas quedé impresionado. Es un morro desde donde el conquistador Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago, hoy es un espacio verde, de esparcimiento, entre fuentes, estatuas y monumentos desde donde se obtienen lindas panorámicas de la ciudad. El alcalde del Distrito Nacional debería tomar ese ejemplo, en lugar de andar poniendo pegotes de concreto transformados en gorilas, serpientes y tortugas donde se le antoje. En fin, es una ciudad que recomiendo conocer, es el centro neurálgico de un país que a pesar de la opresión económica en la que vive, lucha silente por no perder jamás su identidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Empaque y me fui detrás de ti... tremendo Soñador!!

Anónimo dijo...

Empaque y me fui detrás de ti... tremendo Soñador!!